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Qué mira un responsable comercial cada semana

Cuatro números. Y ninguno de los cuatro es "cuánto habéis vendido".

Un responsable comercial mira cada semana cuatro cosas: cuántos clientes nuevos han entrado, qué actividad ha hecho el equipo, qué hay abierto y qué lleva parado demasiado tiempo. La cifra de ventas no está en esa lista, y no es un olvido: cuando la ves, ya no puedes hacer nada con ella. Las otras cuatro todavía te dejan mover algo.

Te cuento cómo leo yo cada una y, al final, cuándo estos números no te van a decir gran cosa.

Los cuatro números

Cada uno responde a una pregunta distinta. Si solo puedes mirar uno, mira el primero.

1. Cuántos clientes nuevos han entrado

Los primeros contactos de la semana. Te dice si sigue entrando negocio nuevo o si el equipo está viviendo de la cartera de siempre.

2. Qué actividad ha hecho el equipo

Visitas, llamadas, correos. No para vigilar a nadie: para saber si el problema es de esfuerzo o de conversión, que se arreglan de formas distintas.

3. Qué hay abierto y en qué estado

Las oportunidades vivas por etapa. Es lo que vas a facturar dentro de dos meses, así que es donde todavía puedes intervenir.

4. Qué lleva parado

Clientes sin tocar en tres semanas, ofertas enviadas sin respuesta. Aquí es donde se pierde el dinero, y casi nadie lo mira.

Por qué el primero merece categoría propia

Fíjate que he puesto los clientes nuevos por delante de todo. Hay quien lo mete dentro de "actividad" y para mí es un error, porque mide una cosa distinta.

Primer contacto a mí me gusta tenerlo porque es la forma de medir la savia nueva que entra en la empresa. El resto de números te hablan de lo que ya tenías; ese te habla de lo que viene. Un equipo puede tener una semana estupenda de actividad, con muchas llamadas y muchos seguimientos, y estar sin entrar un solo cliente nuevo. Eso se ve en dos segundos si lo mides aparte, y no se ve nunca si lo mezclas.

La consecuencia práctica: si los primeros contactos bajan tres semanas seguidas, tienes un problema de captación aunque este mes las cifras salgan bien. Los números buenos de hoy vienen del trabajo de hace tres meses.

Cuatro estados, no catorce

Para que esos números salgan solos, el equipo tiene que anotar lo que hace. Y ahí la tentación siempre es la misma: montar una lista larguísima de estados para que quede todo muy fino.

Yo he tenido esta conversación decenas de veces, con listas heredadas del tipo primer contacto, seguimiento, gestión, mantenimiento realizado, instalación realizada, cambio de comercializadora, contrato de 12 meses, baja… y encima el cliente quería subdividir por vía y por plazo. Lo que suele salir de esa conversación son cuatro apreciaciones y ya está: primer contacto, seguimiento, éxito y fracaso.

"Gestión" sobra, porque es lo mismo que seguimiento. El medio (WhatsApp, correo, llamada, visita) no es un estado: es un campo aparte. Y el plazo tampoco es un estado: se resuelve programando la siguiente acción con su fecha. Con lo cual te quedas con cuatro cosas que cualquiera entiende y que se marcan en un clic.

Y si en tu empresa conviven perfiles distintos, las apreciaciones se pueden asignar por usuario: un instalador no registra "primer contacto", registra "instalación realizada" o "incidencia". El flujo comercial y el técnico caben en el mismo campo sin estorbarse.

Cómo mirarlo sin que el equipo lo viva como vigilancia

Es la diferencia entre tener datos y tener datos que sirven.

Que anotar salga a cuenta

Treinta segundos por visita y a cambio tiene su cartera ordenada y sabe a quién llamar el lunes. Si solo sirve para que le controlen, deja de anotar.

Preguntar por el proceso, no por la persona

"¿Por qué se nos caen en propuesta?" lleva a una conversación útil. "¿Por qué has hecho cuatro visitas?" lleva a que te maquillen los datos.

Cada uno ve lo suyo

El comercial ve su cartera; tú ves el conjunto. Los permisos por perfil evitan la mitad de los roces.

Cuándo estos números no te dicen nada

Voy a ser honesto, porque esto no vale para todo el mundo. El embudo por etapas aporta cuando tienes volumen suficiente para que la vista de conjunto diga algo que no ves cliente a cliente. Si vendes cuarenta cosas al año, muy técnicas, con trato directo y personal, la vista por etapas te va a exigir mantener una complejidad que no te paga.

En ese caso funcionan mejor unas etiquetas sencillas —frío, templado, caliente— que marcas en la misma pantalla donde anotas la interacción y filtras al instante. Es un embudo pequeño, rápido y práctico, y para muchos negocios es todo lo que hace falta.

Y un límite de TREBEDE que conviene que sepas: no tenemos control nativo de cumplimiento de planificación, o sea comparar las visitas que un comercial planificó contra las que hizo. Nos lo pidió un cliente con un equipo de delegados grande y tuvo que resolverlo aparte. Si eso es exactamente lo que necesitas medir, te lo digo ahora.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe medir un responsable comercial cada semana?

Cuatro cosas: cuántos clientes nuevos han entrado, qué actividad ha hecho el equipo, qué oportunidades hay abiertas y cuáles llevan demasiado tiempo paradas. Ninguna de las cuatro es la cifra de ventas, porque esa llega tarde: cuando la ves, ya no puedes hacer nada.

¿Cuántos estados necesita el seguimiento comercial?

Cuatro bastan en la mayoría de equipos: primer contacto, seguimiento, éxito y fracaso. El medio por el que se hizo (llamada, correo, WhatsApp, visita) no debe ser un estado, sino un campo aparte; y el plazo se resuelve programando la siguiente acción, no creando una categoría nueva.

¿Por qué medir los primeros contactos por separado?

Porque no mide actividad, mide entrada de clientes nuevos en la empresa. Es una métrica distinta al resto del embudo: te dice si sigue entrando negocio nuevo o si el equipo está viviendo solo de la cartera que ya tenía.

¿Cómo se controla al equipo sin que lo viva como vigilancia?

Haciendo que el comercial saque algo a cambio de anotar. Si registrar una visita le cuesta treinta segundos y a cambio tiene su cartera ordenada y sabe a quién le toca hoy, lo hace. Si solo sirve para que le controlen, deja de hacerlo en dos semanas y los datos dejan de valer.

¿Sirve el embudo de ventas para cualquier negocio?

No. El embudo aporta cuando hay volumen suficiente para que la vista por etapas diga algo que no se ve cliente a cliente. En venta artesanal con trato directo aporta menos que unas etiquetas sencillas de frío, templado y caliente, y obliga a mantener una complejidad que no compensa.

Por dónde empezar

Si ahora mismo no tienes ninguno de los cuatro números, no intentes montarlos todos de golpe. Empieza por el primero: que quede registrado cada cliente nuevo que entra. Con eso solo ya tienes una conversación distinta en la reunión del lunes.

Cuando eso funcione un mes, añades la actividad. Y después el embudo. Esto no se configura una vez y ya está: tiene que ir evolucionando contigo.

Si quieres ver cómo queda esto en una herramienta, mira el CRM para equipos comerciales o el programa de gestión comercial. Y si prefieres verlo hecho paso a paso, hay una lección del curso dedicada a los informes.

¿Qué miras tú los lunes?

Cuéntame cómo lleváis hoy el seguimiento del equipo y te digo qué cambiaría yo primero. Sin compromiso y sin rodeos.

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